jueves, 26 de diciembre de 2013

Materialismo y mamaterialismo

Superados y tarde, avasallamos
de súbito los vientos para luego
caer en un estanque indiferente". 
Rilke.


Donde un criptoanarquista sueña con el enigma otro que me sé ve ese lugar del manicomio, silencioso, anónimo, no me impresionas porque ni siquiera sé quién eres. "Arrojemos a la cara del capital su propio estatuto de la locura", dice, salgamos del manicomio para cuerdos, disparemos al policía antes de que un nuevo policía lo impida, disparémosle como señal de cordura, como que mi manicomio es más interesante que el tuyo, como que mi paradigma espistemológico tienes más interés, se adapta más a mí, a ellxxs: "ante todo esto la gente prefiere hacer el amor, fumar, escuchar música, caminar, dormir, reír, jugar, matar policías, lisiar periodistas, ajusticiar magistrados, volar comisarías". Jugemos, dice, juguemos como Schiller quería jugar para que el viento esté bien avasallado, para ilustrarme y caer en mi querida Grecia, tomar el Sol con mis ninfas, hablarte serpenteando, debatir pulsando mi lira, corretear desnudo con una escala de tonos enteros. Los bululúes siempre se han paseado haciendo todo muy bonito pero cuando te descuidabas veías que se abrazaban a ellos mismos y se acariciaban su propia espalda con las manos, agitando éstas. Si te descuidas hasta cambiaban sus brazos de manga, pero siempre vueltos, todo muy platónico-cavernario en realidad. Es que no te dejaban unirse a su fiesta, que su comunidad era no comunidad o esquizofrénica sólamente, que no sé muy bien dónde entra. Parece que los bemba dieron una esperanza con sus banyama, pero qué esperanza dieron que en cuanto pudieron se fueron a picar a la mina, con lo cómodo que era picar el terreno para la agricultura y tocarse los huevos el resto del año, como hacían los tupí-guaraníes. Es que la propaganda no se puede salvar con más propaganda, sino que necesitamos que los colegas piensen algo, señor Hoxha, aunque claro, mi hablar siempre ha sido gratuito, de hablar por hablar, hablar pequeñoburgués, hablar sin el estómago crujiendo. Lo que pasa es que los de miami no van tanto a Cuba porque no se saben vender. Quizá un "vintage" en el eslogan... Qué mierda de entrada.

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