Superados y tarde,
avasallamos
de súbito los vientos para
luego
caer en un estanque
indiferente".
Rilke.
Donde un criptoanarquista sueña con el enigma otro que me sé ve
ese lugar del manicomio, silencioso, anónimo, no me impresionas porque ni
siquiera sé quién eres. "Arrojemos a la cara del capital su propio
estatuto de la locura", dice, salgamos del manicomio para cuerdos,
disparemos al policía antes de que un nuevo policía lo impida, disparémosle
como señal de cordura, como que mi manicomio es más interesante que el tuyo,
como que mi paradigma espistemológico tienes más interés, se adapta más a mí, a ellxxs: "ante todo esto la
gente prefiere hacer el amor, fumar, escuchar música, caminar, dormir, reír,
jugar, matar policías, lisiar periodistas, ajusticiar magistrados, volar
comisarías". Jugemos, dice, juguemos como Schiller quería jugar para
que el viento esté bien avasallado, para ilustrarme y caer en mi querida
Grecia, tomar el Sol con mis ninfas, hablarte serpenteando, debatir pulsando mi
lira, corretear desnudo con una escala de tonos enteros. Los bululúes siempre
se han paseado haciendo todo muy bonito pero cuando te descuidabas veías que se
abrazaban a ellos mismos y se acariciaban su propia espalda con las manos,
agitando éstas. Si te descuidas hasta cambiaban sus brazos de manga, pero
siempre vueltos, todo muy platónico-cavernario en realidad. Es que no te
dejaban unirse a su fiesta, que su comunidad era no comunidad o esquizofrénica
sólamente, que no sé muy bien dónde entra. Parece que los bemba dieron una
esperanza con sus banyama, pero qué esperanza dieron que en cuanto pudieron se
fueron a picar a la mina, con lo cómodo que era picar el terreno para la
agricultura y tocarse los huevos el resto del año, como hacían los tupí-guaraníes. Es
que la propaganda no se puede salvar con más propaganda, sino que
necesitamos que los colegas piensen algo, señor Hoxha, aunque claro, mi hablar
siempre ha sido gratuito, de hablar por hablar, hablar pequeñoburgués, hablar
sin el estómago crujiendo. Lo que pasa es que los de miami no van tanto a Cuba
porque no se saben vender. Quizá un "vintage" en el eslogan... Qué
mierda de entrada.
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