viernes, 28 de junio de 2013

Lobotomía del gotelé

No puedo.
Busco un volante médico entre los muertos porque
esta no es mi guerra.
Quiero volver a casa, pero
a esa casa que se ve cuando
estás lejos de ella, no a casa.
Cuando creas tu propio nido con
tu calor estás a salvo del
extraño frío que te mira con
ansias de nada, de
reciclarte para
volver a sonreír. Y
justo en ese instante sonrío,
esperando a que llueva ácido del cielo gris en
un día reacio.
Esperaba comer huskies en la Antártida, pero
sólo he resbalado en el hielo, en
el resbaladizo hielo que deforma tus pasos y
tus sonrisas para
confundirlas con un rayo del Sol.
Un resbalón para darme en la sesera, para
descubrir mis ojos con ácido, que
no pueden cerrarse porque
resbalan en sus pestañas diluidas.
No puedo.

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