No hay presencia,
sólo la libertad de un electrón en un cable,
que se desliza, dinámico como un ritmo popular,
dinámico y repetitivo como un ritmo popular.
Entre tantas opciones elegí no atender las relaciones y
me he estampado contra el cableado, ni
tiempo para robarte el cobre.
Pensaba que podía volver a tocar algo,
pero me he fundido en un cuadro de Barnett Newman.
Me acuerdo del tiempo.
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