lunes, 25 de agosto de 2014

Cyberpunk

En invierno se juntaban, formaban una gran comunidad, bajo un sistema de leyes y costumbres, un sistema abierto que sufría las consecuencias del entorno, por eso cuando la temperatura aumentaba, éste respondía, disolviendo la comunidad. Ahora, bajo el calor del verano, el de la gente no es necesario, sólo el de algunos cercanos, el suficiente para no decaer en el vacío del pensar individual, aquel vacío que puede destruir a no ser que lo sientas creando o descubriendo nuevos campos de percepción. La mónada se puede dividir en esta estación. Cada elemento se individualiza, cada subsistema se convierte en sistema, en mónada en un infinito de mónadas. Como el Único se hace hipercomunidad desbordándose ahora descomulga insertándose en una nevera para conservarse durante esos días de sequía, entrando en una comunidad vagamente mayor: la familiar. Entonces este individuo incompleto, entre el frío del invierno y el calor de verano ha suplido sus carencias con lo tecnológico, abandonando lo político para resguardarse en el amigable ámbito de lo privado, creando un cyborg-estoico, casi 2000 años después. Quizá en nuestro tiempo el ser es tecnológico. Que se lo digan a Pinot-Gallizio y no a Heidegger.

lunes, 28 de julio de 2014

Buceando

Me crujo los dedos y entra en resonancia el cuarto,
hasta el radiador vibra curiosamente,
emitiendo unas olas que me unen con el mundo.
Allí me hallo, en la cresta de la ola,
en la cresta pero caigo.
Cuando caigo soy un ignorante,
no nihilista, como una torta del maestro al monje.
La ola me empuja, me eleva, me destruye,
pero en medio del mar nunca me expulsa.
La ola siempre está allí, me sube, me baja,
me enseña, pero no me hace entender.
Me hace sentir, me sumerge,
me guarda en su vientre.
La verdad no está ahí fuera, me dice.
Entonces baja la marea,
pero no pasa nada: volverá a subir.
El viento trae novedad.
Entonces vuelvo a mirar:
arriba, abajo, a la izquierda.
Lo malo es que no sé dónde miro.
No sé si soy yo quien miro.
No sé si soy yo.

viernes, 11 de julio de 2014

Diferencias

Es eso que se repite en la repetición lo que diferencia.
Con un quiero y no puedo abro los ojos y
miro quién soy antes de seguir, como Proust.
La ironía del momento es lo que me hace salirme,
lo que crea una espiral que no tiene un porqué de acabar.
Cuando me palpo el brazo, banquete de mosquitos,
me siento en la playa, jugando a un juego inventado,
viviendo el recuerdo porque me aterra estar quieto,
pese a estar quieto.
Tras tres rejas siente un dueño, mira arriba,
mira abajo, mira fuera, entre las rejas.
Mira fuera, hacia lo blanco, pensándose muerto.
Y mientras se piensa así, más rejas, más blanco limitado,
más cercos conceptuales, menos risa, menos blanco.
El que nos pide danzar no es cojo, no tiene piernas.
Se quedó sin swing, sin ritmo.
Orejas de murciélago, esperando el momento, la pierna pasando,
la pierna que cae en la trampa, la victoria antes de guerrear,
el camaleón anónimo, el que vigila que la mosca se pose,
que renuncia a la pereza por la necesidad de la presencia,
el que asume el riesgo sin asumirlo.

lunes, 17 de marzo de 2014

Salvia

Entre pantallas, neones y cuerpos
mi nulidad sonríe, mi sonrisa fue nula.

Solo ante los días, cada vez más solo,
cada vez más roto, más contradictorio,
más simulacro.

Intento sacarte del asiento. Con palabras
ni la crueldad lo consigue. Por eso había
quien quería prohibir esto, para que no.

Soy el cowboy en mi propio viaje,
cowboy del espacio con heno en la boca,
nebulosas: las atravieso sin encontrar esencia.
Si muero en un círculo y vivo en un círculo,
no debería temer la muerte. Temo la vida y temo la muerte.
¿Qué queda tras ese círculo?
No lo vislumbro entre tanta nebulosa.
Mis ojos se achinan, nula-mente.

Creía que era wei wu wei pero no sé qué es.
Mi caballo mecánico tiene sed y lo enchufo.
No sé qué es.

viernes, 28 de febrero de 2014

Médicos begardos

Los niños se hicieron putas y
se volvieron abstractos y
se unían de vez en cuando si
contemplaban aquello que
nadie podía escribir y
fundaron su propia moral de
amos de
esclavos que
arrodillados brindaban por
un mañana sin cuerpo que
les permitiera mirar algo sin
reparo por
haber perdido lo
que tenían de humanos que
olvidaron por
haber fundado aquella moral sin
haber pensado en
quiénes eran y
uno se preguntaba por
el cómo dejó de preguntar por
lo que no entendía y
por
aquello que
le daba curiosidad pues
sus pelos se erizaban y
una y
otra vez tanto que
se preguntó por
el porqué de
ese bien que
surgía por
contemplar aquello que
nadie podía escribir hasta que
perdió el sentido y
decidió no escuchar y
no oír sus latidos.

domingo, 12 de enero de 2014

Vampiros

Me chorrea el brazo sangre cuando cierro los ojos, sangre que fluye bajando, inconsciente respecto al final de su movimiento. Parezco más ese brazo con dolor onírico, pero no dejo de pertenecer a esa sangre también, que me convierte en un brazo que chorrea sangre cuando cierro los ojos. Saber que tendré que reposar me hace sufrir porque ese no era mi objetivo. Era moverme de tal manera que el baile se convierta en mi esencia. El reposo nunca es bueno, porque necesito tiempo para reposar del reposo y tiempo para reposar del reposo del reposo. El metareposo es necesario. El reposo no. El reposo viene impuesto desde fuera: "Apóyate en ese reposabrazos y no lo saques en ningún momento del asiento. No sea que se te vaya a cortar". Me duele ese reposo. Me duele la cabeza, me duele de que me duela la cabeza. Me sangra el brazo cuando cierro los ojos... ¿Saben aquel bug del Sonic cuando se mueve el stick un poquito hacia un lado por la continua fuerza del dedo y de repente el tiempo se le ralentiza al jugador al rozar una parte del camino? Pues con eso me he topado, con un error, un error que me para. Si al menos fuera productivo, como dirían por ahí.

jueves, 26 de diciembre de 2013

Materialismo y mamaterialismo

Superados y tarde, avasallamos
de súbito los vientos para luego
caer en un estanque indiferente". 
Rilke.


Donde un criptoanarquista sueña con el enigma otro que me sé ve ese lugar del manicomio, silencioso, anónimo, no me impresionas porque ni siquiera sé quién eres. "Arrojemos a la cara del capital su propio estatuto de la locura", dice, salgamos del manicomio para cuerdos, disparemos al policía antes de que un nuevo policía lo impida, disparémosle como señal de cordura, como que mi manicomio es más interesante que el tuyo, como que mi paradigma espistemológico tienes más interés, se adapta más a mí, a ellxxs: "ante todo esto la gente prefiere hacer el amor, fumar, escuchar música, caminar, dormir, reír, jugar, matar policías, lisiar periodistas, ajusticiar magistrados, volar comisarías". Jugemos, dice, juguemos como Schiller quería jugar para que el viento esté bien avasallado, para ilustrarme y caer en mi querida Grecia, tomar el Sol con mis ninfas, hablarte serpenteando, debatir pulsando mi lira, corretear desnudo con una escala de tonos enteros. Los bululúes siempre se han paseado haciendo todo muy bonito pero cuando te descuidabas veías que se abrazaban a ellos mismos y se acariciaban su propia espalda con las manos, agitando éstas. Si te descuidas hasta cambiaban sus brazos de manga, pero siempre vueltos, todo muy platónico-cavernario en realidad. Es que no te dejaban unirse a su fiesta, que su comunidad era no comunidad o esquizofrénica sólamente, que no sé muy bien dónde entra. Parece que los bemba dieron una esperanza con sus banyama, pero qué esperanza dieron que en cuanto pudieron se fueron a picar a la mina, con lo cómodo que era picar el terreno para la agricultura y tocarse los huevos el resto del año, como hacían los tupí-guaraníes. Es que la propaganda no se puede salvar con más propaganda, sino que necesitamos que los colegas piensen algo, señor Hoxha, aunque claro, mi hablar siempre ha sido gratuito, de hablar por hablar, hablar pequeñoburgués, hablar sin el estómago crujiendo. Lo que pasa es que los de miami no van tanto a Cuba porque no se saben vender. Quizá un "vintage" en el eslogan... Qué mierda de entrada.