lunes, 25 de agosto de 2014
Cyberpunk
lunes, 28 de julio de 2014
Buceando
Me crujo los dedos y entra en resonancia el cuarto,
hasta el radiador vibra curiosamente,
emitiendo unas olas que me unen con el mundo.
Allí me hallo, en la cresta de la ola,
en la cresta pero caigo.
Cuando caigo soy un ignorante,
no nihilista, como una torta del maestro al monje.
La ola me empuja, me eleva, me destruye,
pero en medio del mar nunca me expulsa.
La ola siempre está allí, me sube, me baja,
me enseña, pero no me hace entender.
Me hace sentir, me sumerge,
me guarda en su vientre.
La verdad no está ahí fuera, me dice.
Entonces baja la marea,
pero no pasa nada: volverá a subir.
El viento trae novedad.
Entonces vuelvo a mirar:
arriba, abajo, a la izquierda.
Lo malo es que no sé dónde miro.
No sé si soy yo quien miro.
No sé si soy yo.
viernes, 11 de julio de 2014
Diferencias
Con un quiero y no puedo abro los ojos y
miro quién soy antes de seguir, como Proust.
La ironía del momento es lo que me hace salirme,
lo que crea una espiral que no tiene un porqué de acabar.
Cuando me palpo el brazo, banquete de mosquitos,
me siento en la playa, jugando a un juego inventado,
viviendo el recuerdo porque me aterra estar quieto,
pese a estar quieto.
Tras tres rejas siente un dueño, mira arriba,
mira abajo, mira fuera, entre las rejas.
Mira fuera, hacia lo blanco, pensándose muerto.
Y mientras se piensa así, más rejas, más blanco limitado,
más cercos conceptuales, menos risa, menos blanco.
El que nos pide danzar no es cojo, no tiene piernas.
Se quedó sin swing, sin ritmo.
Orejas de murciélago, esperando el momento, la pierna pasando,
la pierna que cae en la trampa, la victoria antes de guerrear,
el camaleón anónimo, el que vigila que la mosca se pose,
que renuncia a la pereza por la necesidad de la presencia,
el que asume el riesgo sin asumirlo.
lunes, 17 de marzo de 2014
Salvia
mi nulidad sonríe, mi sonrisa fue nula.
Solo ante los días, cada vez más solo,
cada vez más roto, más contradictorio,
más simulacro.
Intento sacarte del asiento. Con palabras
ni la crueldad lo consigue. Por eso había
quien quería prohibir esto, para que no.
Soy el cowboy en mi propio viaje,
cowboy del espacio con heno en la boca,
nebulosas: las atravieso sin encontrar esencia.
Si muero en un círculo y vivo en un círculo,
no debería temer la muerte. Temo la vida y temo la muerte.
¿Qué queda tras ese círculo?
No lo vislumbro entre tanta nebulosa.
Mis ojos se achinan, nula-mente.
Creía que era wei wu wei pero no sé qué es.
Mi caballo mecánico tiene sed y lo enchufo.
No sé qué es.
viernes, 28 de febrero de 2014
Médicos begardos
se volvieron abstractos y
se unían de vez en cuando si
contemplaban aquello que
nadie podía escribir y
fundaron su propia moral de
amos de
esclavos que
arrodillados brindaban por
un mañana sin cuerpo que
les permitiera mirar algo sin
reparo por
haber perdido lo
que tenían de humanos que
olvidaron por
haber fundado aquella moral sin
haber pensado en
quiénes eran y
uno se preguntaba por
el cómo dejó de preguntar por
lo que no entendía y
por
aquello que
le daba curiosidad pues
sus pelos se erizaban y
una y
otra vez tanto que
se preguntó por
el porqué de
ese bien que
surgía por
contemplar aquello que
nadie podía escribir hasta que
perdió el sentido y
decidió no escuchar y
no oír sus latidos.